La ampliación del número de materias previas admitidas para pasar de año en el secundario, que tiene en estudio el Ministerio de Educación como uno de los modos para combatir la deserción de los alumnos, genera polémica en el ámbito educativo.
Actualmente, se permite aprobar el año adeudando dos materias y entre los ministros de Educación de todo el país hay un avanzado consenso para elevar a tres el número de asignaturas que podrían reprobar los alumnos sin repetir el curso.
Ese acuerdo no parece ser tan unánime en la comunidad educativa, según se desprende de una consulta realizada por LA NACION a docentes, directivos de colegios, padres y especialistas en el área. Mientras unos opinan que la medida tendería a bajar el nivel educativo, otros piensan que no va a disminuir la repitencia y la deserción, que el Gobierno busca combatir; hay quienes estiman que la medida sería "un parche", cuando el secundario necesita medidas "de fondo".
Los ministros también analizan la incorporación de la figura del docente tutor, la ayuda escolar fuera del horario de clases y la flexibilización del régimen de inasistencias, entre otras medidas.
Según datos de la consultora Caraballo Segat, el 10% de los estudiantes secundarios se llevan entre 7 y 10 materias por año, mientras que el 50% debe rendir entre 3 y 5 asignaturas entre diciembre y marzo. El estudio se hizo el mes pasado y abarcó 40 colegios privados bonaerenses y porteños de un nivel socioeconómico medio alto y alto.
Si se proyectan los números a todo el universo de secundarios -en el que estudian 2,7 millones de alumnos- se ve que 1,6 millones (el 60%) deben estudiar en verano. Las últimas estadísticas oficiales indican, además, que el 10,7% (290.000 adolescentes) repiten el año y que unos 600.000 jóvenes están fuera de la escuela media.
"No creo que tener tres materias previas pueda solucionar un problema tan complejo como la deserción, que tiene que ver con una problemática cultural", dijo a LA NACION María Dolores Ruiz de Galarreta, profesora de Lengua y Literatura en un colegio privado y otro público de esta ciudad.
Para Gloria Candioti, rectora del nivel medio del Instituto Nuestra Señora de Luján, de Parque Patricios, el foco debe estar en cómo se acompaña al chico para dar las materias. "El alumno llega a la instancia de las previas después de un año en el que no estudió. Entonces, la clave está en el seguimiento que se hace durante el año escolar por parte de la escuela y de la familia para evitar que llegue a las previas", señaló.
Es por eso que Candioti sí está de acuerdo con los puntos de la reforma respecto de la inclusión de la figura del docente tutor y de la posibilidad de que la escuela ofrezca apoyo escolar.
"Hay que preguntarse qué pasa que no pueden aprender y cómo podemos ayudarlos para seguir un ritmo académico", opinó la psicopedagoga Ana Caraballo, una de las directoras del estudio citado.
Recuperar los valores
Su colega Liliana Segat consideró que es necesario revisar toda la concepción de la secundaria, incluso el vínculo de los docentes con los alumnos. "El desgano y la falta de motivación es general en todos los niveles de enseñanza: el chico no se conecta con el saber.
El docente y la escuela están desvalorizados. Tanto en la escuela como en la familia hay que rescatar y poner en acción valores como el respeto, la escucha, la cooperación", estimó la psicopedagoga.
Mónica Arias tiene dos hijos en el secundario que nunca se llevaron ninguna materia. Consultada por LA NACION, consideró que "el problema del secundario no pasa por una materia más o menos, sino que hay algo mucho más serio que tiene que ver con la presencia de una familia que acompañe al chico".
Graciela Krichesky, directora de investigación de la Fundación Cimientos e investigadora de la Universidad Nacional de General Sarmiento, expresó: "El formato que tiene la escuela secundaria no va más. Pasar de dos a tres previas posiblemente solucione la situación de algunos, pero no es un cambio de fondo. La escuela media no resiste más parches". Sugirió cursar materias y no años.
Cantidad vs. calidad
En cuanto al debate sobre si el incremento del número de previas podría producir una caída del nivel educativo, las opiniones son disímiles.
"Que se puedan llevar más materias hace que tengan menos exigencia. Cuanto más fácil es, menos aprenden", estimó Agueda Courreges, profesora de Historia.
Mary Mendionde, docente de inglés del colegio Champagnat, coincidió: "Si apuesto al facilismo después de tres o cuatro van a ser seis". En cambio, para Galarreta, no necesariamente bajaría el nivel. |